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El misterio de las baterias explosivas

Cada día, nuevos dispositivos nos sorprenden con novedosas funciones, más versatilidad, mejor rendimiento y mayor demanda de energía. Pero esto último no viene exento, asimismo, de problemas. Así, la frecuencia con que los fabricantes informan de accidentes relacionados con baterías defectuosas y se ven obligados a realizar retiros masivos del mercado comienza a hacerse preocupante. ¿Cómo puede una batería llegar a ser tan peligrosa? ¿Qué factores inciden? ¿Qué están haciendo las empresas para corregirlos? y -sobre todo- ¿qué podemos aconsejar a los usuarios para evitar exponerse? He aquí algunas respuestas y consejos.

Si una curiosidad infantil le ha llevado alguna vez a abrir una pila para saber qué había dentro, probablemente habrá tenido una experiencia poco placentera e incluso poco saludable.

Una batería es un contenedor donde una reacción química permite generar electrones, los cuales fluyen desde un polo (cátodo) en oxidación que los libera, hasta otro inmerso en un compuesto (ánodo) que los captura. Estos polos corresponden a los extremos positivo y negativo de una pila y, al unirse, forman un circuito capaz de energizar desde linternas hasta computadores personales.

Una batería desechable AA común y corriente suele estar compuesta por una barra de zinc y otra de carbono unidas mediante una pasta ácida (de ahí lo desagradable de averiguarlo de primera mano). Las alcalinas, de mejor calidad y mayor duración, usan zinc y óxido de manganeso, inmersas en una solución alcalina.

En ambos casos, al consumirse los componentes que producen esta reacción la pila queda agotada y es necesario reemplazarla, mientras que las baterías recargables pueden seguir funcionando gracias a su capacidad de revertir el proceso mediante electrones que son "bombeados" desde un cargador. Estas son las tres principales baterías recargables existentes en el mercado:

· Baterías de Níquel-Cadmio (Ni-Cd): Son las más antiguas y gracias a Dios actualmente también las más escasas. No sólo tienen el molesto "efecto memoria", que inutiliza la batería si no se le permite perder toda la carga antes de recargar, sino que además poseen compuestos como cadmio o mercurio en extremo dañinos para el medio ambiente.
· Baterías de Níquel-Hidruro de Metal (Ni-MH): Tomaron el lugar de las anteriores al minimizar el efecto memoria y prácticamente duplicar su capacidad de carga. Además, no contienen metales pesados.
· Baterías de Litio-Ion (Li-Ion): Comercializadas por primera vez por Sony en 1991, son las mejores baterías disponibles gracias a que almacenan la misma energía de una Ni-MH pero pesando 20% a 35% menos, lo que las llevó a popularizarse en dispositivos portátiles como móviles, PDAs o notebooks. Además, no tienen efecto memoria en absoluto, ni tampoco metales tóxicos. Son capaces de retener prácticamente la totalidad de su carga aún tras meses sin uso, mientras que las pilas de NiCd o NiMH pierden entre un 1% a un 5% de carga por día (según la temperatura del cuarto donde se almacenan).

Si las baterías Li-Ion son tan buenas, ¿por qué no las vemos en todas partes? Primero, porque son más complejas de producir al necesitar un circuito con ventilación especial que controle su funcionamiento. Lo mismo conlleva un coste de fabricación más elevado y no les permite caber en un cilindro doble o triple A.

Por otra parte, como funcionan a un voltaje mayor que una NiCd o NiMH (3.7v contra 1.2v a 1.5v), pueden entregar más poder en un dispositivo digital de alta tecnología pero freirían un control remoto o un juguete a pilas. Eso, sin contar el cuidado que se habría de tener con equivocarse y poner una batería alcalina desechable en un cargador para NiCd o NiMH es peligroso por el riesgo de filtración o estallido, pero las de Li-Ion sencillamente se incendian.

Un temperamento explosivo

Aunque antes pudieron producirse incidentes aislados, fue durante 2001 cuando la atención internacional se centró en Dell y la recolección preventiva de 284 mil baterías vendidas para sus portátiles Inspiron. Para entonces sólo Apple había roto una marca similar cuando debió retirar 570 mil adaptadores de poder para su línea PowerBook G3 ese mismo año, mientras que en 2002 Compaq batiría todos los récords al recoger sobre 4.4 millones de adaptadores vendidos desde 1998, tras registrarse siete incidentes de recalentamiento sin mayores consecuencias.

El tema pudo quedar en la anécdota, hasta que en 2003 la revolución de los teléfonos móviles provocó sus primeras víctimas en los Países Bajos, cuando dos personas sufrieron quemaduras de consideración al estallar sus teléfonos entre sus ropas, sin razón aparente. Nokia, fabricante de los aparatos, se defendió argumentando que ambos equipos usaban baterías no autorizadas.

Luego fue cuestión de tiempo para que los casos comenzaran a trasladarse a nuestro continente. Durante 2004, cerca de una docena de personas en los Estados Unidos sufrieron heridas severas debido a teléfonos móviles explosivos. Ese mismo año Nokia anunciaba la confiscación de 5 millones de baterías falsificadas, mientras que otro fabricante, Kyocera, debía lidiar con un distribuidor cuya negligencia puso un millón de baterías defectuosas en el mercado norteamericano a pesar de estar bajo advertencia.

El 2004 tampoco fue un buen año en el terreno de la informática: en agosto, Apple tuvo que retirar 28 mil baterías fabricadas por LG Chem que provocaron seis casos de sobrecalentamiento, repitiendo el trance en mayo de 2005 cuando 128 mil baterías para equipos PowerBook G4 e iBook G4 evidenciaron los mismos problemas.

Ni siquiera la fabricante de cámaras digitales Nikon quedó excluido, cuando en noviembre pasado retiró del mercado de forma preventiva 710 mil baterías por el riesgo de incendio que entrañaban.

Lo que va de 2006 tampoco es prometedor. Apenas unos días atrás, Disney empezó la misma labor al detectar riesgo de incendio en las baterías de 102 mil de sus flamantes reproductores portátiles de DVD.

Pero aún cuando estos números resultan intimidantes, es tal la cantidad de equipos electrónicos comercializados cada año a nivel mundial que el porcentaje de fallos no ha provocado la alarma en la industria, más allá de la detección de los dos factores principales que conllevan riesgo para los usuarios: la falsificación de baterías y su transporte descuidado por parte de los usuarios.

Esto, porque a medida que las baterías de Li-Ion van mejorando y copando el mercado, los falsificadores son menos proclives a implementar los mecanismos de seguridad que requieren estos equipos, como conductos de ventilación o interruptores para incapacitar las baterías en caso de sobrecarga. Cuando no están correctamente habilitados, la temperatura dentro de una pila Li-Ion asciende rápidamente, provocando una presión que acaba por reventar el dispositivo.

Aunque la industria realiza esfuerzos para combatir este problema, dar con los responsables puede resultar una labor compleja. Durante 2004, LG intentó sin éxito identificar a un fabricante chino cuya baterías falsificadas provocaron incendios y daños en 18 teléfonos de su marca, debiendo conformarse con demandar a los dos distribuidores estadounidenses que las llevaron al país.

Nokia, por su parte, ha abordado con mucha seriedad el combate a la piratería, incluyendo desde finales de 2004 en todos sus dispositivos un holograma y un código raspable que permite verificar la autenticidad de una batería en el sitio Web de la empresa.

Texas Instruments ha ido un poco más lejos al comercializar a mediados de 2005 un circuito especial que permite a los dispositivos electrónicos detectar si una batería es original o ha sido autorizada por el fabricante o, de otro modo, negarse a funcionar.

Datos y Consejos

Para reconocer de qué tipo es una batería recargable, conviene buscar en su etiqueta las siglas

· NiCd, NiHM o Li-Ion.

· La capacidad (duración) aproximada de una batería se rotula en miliamperes por hora (mAh) y suele oscilar entre 800 mAh a 2800 mAh, donde una cifra mayor augura mejor rendimiento (aunque también depende de otros factores como sus componentes, la temperatura o la demanda de energía del dispositivo).

· Y hablando de temperatura, las baterías de NiCd y NiMH pierden carga de forma diaria, como ya hemos dicho, pero este efecto puede reducirse hasta en un 90% si se almacenan en un refrigerador. Pero ojo, debe ser en un recipiente hermético y esperar a que se aclimaten nuevamente antes de usarlas. Y, por si a alguno se le llega a ocurrir, no hay que meterlas en el microondas para calentarlas.

· Las baterías pueden dañarse si se mantienen en carga constante. Por eso, gran parte de los cargadores actuales son "inteligentes" y saben cuando una pila ya está lista detectando uno de tres factores: cambios en la temperatura, en el voltaje o estimando el tiempo necesario.

· Dependiendo del uso, una batería recargable NiCd o NiMH dura alrededor de 800 a 1000 ciclos de carga/descarga, mientras que las de Li-Ion se deterioran tras dos a tres años, incluso si dejan de usarse. Aún así, bajo ciertas condiciones - como guardarla siempre con un 40% de carga en lugares frescos - se puede extender su vida hasta los cinco años.

· Sólo en los Estados Unidos se venden sobre 15 mil millones de baterías anualmente, en su gran mayoría desechables. Así que seamos considerados con el medio ambiente y usemos pilas recargables. El bolsillo también lo agradecerá.

Tips importantes:

· Comprar sólo baterías originales - o autorizadas por el fabricante - en comercios debidamente reconocidos. Sí, adquirir alternativas por un tercio o la mitad del precio puede ser tentador, pero todos sabemos donde llevó el camino corto a Caperucita.

· Nunca, pero NUNCA llevar las baterías en el bolsillo o sueltas dentro de un bolso o cartera. Si los contactos metálicos tocan otro objeto conductor como llaves o monedas durante el tiempo suficiente, podrían provocar un corto circuito de consecuencias que no cubrirá la garantía, sino el seguro de vida.

· Para equipos portátiles Apple, Dell o HP, revisar los sitios Web especiales que han preparado estos fabricantes para cerciorarse de que una batería no está entre las que precisan ser reemplazadas. Por otro lado, si para un móvil Nokia, se puede comprobar su autenticidad en la sección que han dedicado al respecto.

· Mantenerse al tanto de las informaciones sobre tecnología en caso de anunciarse productos defectuosos. También se puede visitar con frecuencia el sitio de la Comisión de Seguridad en los Productos al Consumidor de Estados Unidos (CPSC) o un sitio especializado en alertas como RecallWarnings.

· Las aberturas en los aparatos electrónicos no están ahí por adorno, sino para expulsar el calor que generan los circuitos. Usar el portátil sobre una manta mullida o lanzar despreocupadamente el abrigo sobre el monitor encendido puede ser el inicio de una noche fogosa, aunque no en el sentido más interesante de la palabra.

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